La desnudez de la política ante el CoVid-19
Hoy cumplimos un mes que el presidente de empresarios y clase social alta, decidió por el bien común ordenar la cuarentena total en el país.
Sé y estoy anuente que en estos momentos debemos quitarnos de la mente todas las “contra” hacía nuestros gobernantes e intentar confiar en ellos, porque “¿quién seguiría siendo corrupto e inclinándose a un sector social en plena crisis de salud mundial?”
A pesar de intentar confiar en esta crisis, en un gobierno “nuevo” que promete, lo que prometen todos cada año electoral, hacer cambios y reducir la corrupción, es algo bastante difícil, al vivir el día a día que todo en Panamá funciona con palanca, cuando las leyes están para unos y no para otras personas (todo depende de “tu clase”), que nuestro sistema de salud es paupérrima y ya colapsada (desde antes de la pandemia) por la ausencia de medicamentos, maquinaria o enseres necesarios para que profesionales de salud lleven a cabo su trabajo, los hospitales y Centro de Salud en pésimas condiciones, sin mencionar que las estructuras han quedado chicas a diferencia de la creciente población (por nacimiento y migración), y el personal de salud en general brindan una mala atención (aunque siempre habrá sus excepciones).

Panamá un país que destina igual o mayor cantidad de dinero que Japón en su educación, pero que ambas distan en su totalidad, porque la mayoría del dinero queda en los salarios y no en materiales, estructuras y demás necesidades que requiere nuestro sistema educativo.
Aún peor es recordar que Panamá, según el informe de Latinvex basado en los datos del Fondo Monetario Internacional (FMI), es el país más rico en América Latina, pero el 4to. país más desigual en nuestro continente y sexto a nivel mundial (194 países existen actualmente)

Que internacionalmente, y eso hay que reconocerlo, se ve a Panamá como un país de admirar en economía y tecnología, pero de qué sirve esto, si está segmentado a la población privilegiada de Panamá, y se niegan a visibilizar la existencia de familias que viven en pobreza extrema, sin computadoras o celulares, sin suministro eléctrico (CIEdu), ni siquiera de agua potable, en su mayoría las comarcas. La pobreza en las comunidades indígenas es 10 veces mayor que en el resto del país.

El CoVid-19 siquiera superará a la pandemia que hemos vivido durante años, la indiferencia política a manos de las personas más poderosas económicamente en Panamá. El CoVid-19 solo desnudo la clase de políticos con los que contamos, la desigualdad social que siempre ha existido en nuestro país, los beneficiarios reales de cada avance en Panamá y del “salvavidas” que ofrece el gobierno (sea el que sea) cuando hay alguna emergencia, porque el pobre está acostumbrado a vivir mal, pero para el rico eso es inaceptable, por ende, si hay un grupo que debe sacrificarse, será el grupo que está acostumbrado a ello.
JCT recomendó a la población panameña (popular - pueblo) a sacrificarse, planificar y comer dos veces al día, pero dudo que él, que el presidente, que los ministros, que las personas de “alta categoría” y demás pudientes se sacrifiquen y coman dos veces, porque el sacrificio debe venir del que realmente la va a pasar duro, no de quien podría ayudar a “amortiguar el golpe”, ¡ah!, pero sí están pidiendo apoyo económico al gobierno, con dinero del Estado (dinero de TODXS LXS PANAMEÑXS).

Con lo inicialmente mencionado, ya sabemos que Panamá, quitándole el disfraz del súper país, presenta deficiencias sociales, a nivel educativo y de salud entre otros, y justo hará de la crisis una bomba de tiempo, porque siquiera la voz del pueblo puede salir, ya que los medios de comunicación pertenece a la pequeña pero poderosa población de alta alcurnia residente en Panamá (nacionales y extranjeros).
Donde demoraron en la toma de decisiones, porque una cosa es que te diga algo la OMS (sin mencionar que sus decisiones también se basaron en los grandes empresarios e intentaron que no les “afectara” sus decisiones) y la otra es la realidad de Panamá, y la realidad de Panamá se debe basar en la mayoría, no en las comodidades de unos cuantos.

Donde “sigues las indicaciones” de un organismo internacional, pero te olvidas de la realidad de tu pueblo, que en su mayoría buscan su alimento, día a día. A ese pueblo que pides que sacrifique uno de los tres alimentos, cuando llevan años sacrificándolos de antemano, pues muchos a veces comen una sola vez al día, o hay días que simplemente no comen, pero a las grandes empresas, que han ganado millones de dólares a costa del pueblo, con pagos miserables, contratando extranjeros para evadir el pago de impuestos, lo irónico que ahora quieren beneficiarse del dinero que muchos de ellos han robado al Estado al no pagar los impuestos a las entidades públicas y adeudarle millones a la CSS.
El gobierno, que debió pensar primero en su gente, en el pobre, no por “lástima”, sino por ser quienes tienen menos oportunidades para contar con una calidad de vida apropiada, obtener los suministros necesarios para su alimentación y cuidar su salud (los cuales han aumentado ridículamente los precios y las entidades encargada de supervisarlos misteriosamente han desaparecido), porque gracias a esa gente (el pueblo), el PRD está en un puesto que le ha quedado grande y cuya esperanza al parecer solo fue robar y beneficiar a los que siempre han sido beneficiarios,-
El pueblo, el que recuerdan cuando debe haber alguien a quien sacrificar.
Miles de personas están quedando sin sus empleos, sin oportunidad de salir a trabajar, niños y niñas sin posibilidad de estudiar y aún peor, pasando hambre. Muchas familias perdiendo sus hogares; mientras que los gobernantes piensan que nos alimentamos de palabras y falacias. Prefiriendo mirar al otro lado, antes de tomar una decisión que beneficie a la mayoría, y habrá más personas que perderán sus hogares, porque no van a firmar la ley de moratoria ya que el beneficiario es el pobre, y recuerden que el pobre solo es para sacrificarse y obtener votos en tiempo electoral.

Quedarse en casa, para algunos significa dos opciones: morir de hambre o la posibilidad de contraer el virus "social".
Pero olvidan algo que es preocupante, el ser humano, igual que cualquier otro animal, con hambre hace lo que sea, porque el sobrevivir cueste lo que cueste es una respuesta adaptativa, independientemente cómo decidan hacerlo, y justo eso, será la bomba de tiempo.
Me duele mi Panamá, por la indiferencia, por la cruda realidad que ha desenmascarado un virus.
Reflexiona, no es pueblo contra pueblo, y date cuenta el daño que hacemos al amar al opresor y odiar al oprimido.

El CoVid-19 en Panamá, solo es una bomba de tiempo social.
Escrito el 24 de abril de 2020
Comentarios
Publicar un comentario